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Home Teatro “El Camaleón” cerró con gran éxito sus presentaciones

Como siempre Waddys salió de lo convencional, y nos mostró una forma diferente de teatro basado en la experiencia, contando una historia triste a través de la risa y el entretenimiento.

Los actores involucrados en esta puesta se lucieron con performances que dejaron huellas. Es el caso de Cheddy García, quien interpretó a la estrella del lugar “Bola de fuego”, la que soñaba con irse donde finalmente le reconocieran por “su grandeza”, viendo su sueño tronchado con el desaire de una promesa sin cumplir. Cheddy se luce, impregnando drama a esta fatal despedida.

Ana Rivas se hizo sentir con su cruda interpretación de “La veterana”, una mujer fría y de humor negro, con los pies muy en la tierra, aun desde el absurdo lugar donde se encontraba. Ana, fue la actriz con más presencia en el escenario, que tuvo la ventaja de varios números musicales, y de la interacción con casi todos los personajes del cabaret on stage. “La veterana” mutó frente a nuestros ojos, y rota, se marchó como todos los demás.

Delta Soto interpretó a “Sandunga, la mujer volcán”, y hay que ponerse de pie al instante de mencionarla. Sandunga es una maestra del tiro al blanco y la desaparición, que, junto a sus dos hijas siamesas, se queja ante la audiencia por el robo de sus puñales, por lo que no puede hacer su acto final. Aprovecha para sacar ese dolor guardado por años hacia “Lola” (personaje mencionado por todos, pero que nunca sale a escena), de una forma tan tenebrosa, que pareciera como si desde el infierno cual demonio dictara sentencia sobre ella. “Andiamo!” les grita a sus hijas, y se va. Maravillosa e irrepetible Delta Soto, siempre.

“Carlitin” es el niño de la casa, ese que parió “La morena” en el cabaret entre romo, droga y sexo, dejándolo a su suerte al morir en el parto. Lo criaron todas, y todos allí. Creció drogadicto, mañoso, y rogando amor. Al ver irse esa noche a cada madre que conoció, entra en crisis, y no sabe qué hacer, más que perderse en la oscuridad, donde todo acaba. Cuenta su historia a través de la magistral interpretación de Josué Guerrero, siendo este solo el primero de los tres personajes que encarna el actor durante la noche.

Diomary “La mala” interpreta a la cantante Deseo. Una mujer abusada y ridiculizada a diario por “las demás”. Con un corazón puro aun dentro de aquella decadencia, no solo impacta por su conocida maestría vocal, sino que nos sorprende con el sentimiento y la realidad que impregna en cada palabra, al contar esta historia cruel, de una mujer gorda, que usan casi como papel de baño a través de los años, aquel que pague por ella.

“Rompe olas” es el travesti del lugar, muy fino y “selectivo”. Con ropas y poses que parecen estudiados en las más finas academias de comportamiento, no es más que un fracasado en su intento de triunfar, acabando allí, en el peor lugar a merced de todos. Se niega a caer de aquel sueño de que está por encima de todos, y se va ultrajado y vuelto nada, sin futuro. Este personaje lo interpreta también el actor Josué Guerrero, mostrando una faceta de transformación en minutos durante un mismo montaje, que impresiona.

Fiume Michel hace el papel de “Bertita”, la máquina generadora de divorcios. Es una de las fundadoras del lugar, y según lo expresa ella misma, no tiene ninguna esperanza acerca de nada ni de nadie. Ella solo está allí, viviendo cada día donde le tocó, y sacando el mayor provecho de esto, sin discutir. Es un personaje muy triste, pues, aunque parezca el personaje gracioso de la noche, es a través de esa burla que se nota la tristeza de su conformidad, y el realismo dado por la actriz.

“El Terror” es el tercer personaje interpretado por Josué Guerrero, y uno de los que más duele. El terror está muriendo de SIDA, pero le dijeron que todos están haciendo un show de despedida, así que él no podía quedarse. En un intento fallido por ser el sensual sanky de otros tiempos, muestra su cuerpo, que ya no es el mismo, y cuenta una historia desgarradora, de un hombre que se vende desde joven, aprovechándose de su apariencia, y vivió una vida tan veloz que cuando se vino a dar cuenta se le había acabado. Mostrando sus “ganas” casi de forma instintiva, solo podemos verle morir frente a nuestros ojos en el escenario, en una escena casi de amor, se plantea la muerte de este personaje casi como una danza. Muchos de los presentes llegaban a las lágrimas al finalizar este adiós.

Por último, está el dueño de todo, el que siempre está, “Sensación”, un personaje que parece como si todo le resbalara, pero que mientras avanza la obra, se va descomponiendo, hasta el número final, donde descubre el dolor y la perdida este proxeneta, que usó a tanta gente, y esa noche lo perdía todo. Waddys Jáquez no solo creó, montó, produjo y dirigió cada detalle de esta historia, sino que además su interpretación no tuvo desperdicios, como siempre.

“El Camaleón, Cabaret y Circo” es sin dudas uno de los espectáculos de teatro más impactantes del año, logrando innovar como montaje, integrando lugar, obra, actores, servicio, restaurant y propuesta como un solo producto, una experiencia completa, que giró en sintonía todo el tiempo.

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